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Hasta que extiendas tus alas, no tendrás idea de cuán lejos puedes volar


¡Auxilio! ¡Tengo que entregar una tarea importante y no tengo idea por dónde empezar! ¿Te ha sucedido? Seguramente que sí. Es ese complicado e incómodo momento donde te sientes bloqueada y para completar, con la premura del plazo de entrega sobre ti, tu mente te añade una dosis más de presión a la que ya venías sintiendo. ¿Será que no soy buena para esto? Y voilà... comienza a aparecer el famoso Síndrome del Impostor. ¿Pero cómo, si hago de todo para mantenerlo bajo control?


¡Bingo! Diste en una de las posibles raíces del problema. Te estás sobre-exigiendo. Déjame que te cuente más...






Por una parte, la neurociencia es enfática en que la creatividad no surge de los estados de estrés crónico ni de tensión emocional, por tanto, esto tiene un impacto directo en tu productividad y tu capacidad para vencer desafíos. Aquí tienes una primera pista. ¿Sientes que no te surgen las ideas? ¿Qué no encuentras cómo superar aquello que te bloquea? Quizás te convenga, entonces, emplear una técnica de relajación. O varias. Y algo mejor, ¿qué tal si incorporas una que te lleve a un estado de profunda introspección como para descubrir de dónde viene ese bloqueo?


Patricia López Caballero, artista plástica certificada en coaching ontológico, transpersonal, espiritual y creativo nos dice, por otra parte, que: "toda intención de crear bienestar nace de un sentimiento fundamental: la confianza en ti mismo, en que mereces lo que deseas, en que puedes generar todo lo que seas capaz de imaginar. Por eso, para lograr manifestar tu poder interior, es necesario que afiances esa sensación dentro de ti y esto es posible solamente cuando decides soltar algunos hábitos mentales y dinámicas de acción que parten de la… desconfianza". ¡Bien! ¡vamos a la introspección!



La desconfianza o la incredulidad en tus propias capacidades


Había una vez una niña llamada Paloma. Muy exitosa en el plano académico desde muy pequeña. Sus padres y hermanos, tan acostumbrados a sus continuos logros estudiantiles, hasta dejaron de celebrarlo. No significaban ninguna novedad. Paloma pasó de niña a adolescente sin comprenderlo: "¿acaso no está bien ser una "buena alumna"? ¿"Qué me falta para tener el reconocimiento de mi familia?”, se preguntaba. Poco a poco, Paloma se volvió perfeccionista en sus estudios (y luego, en su trabajo). Sentía que lo que hacía nunca era lo suficientemente bueno. Sentía que tenía que dar "la milla extra". Esa milla extra que, en la universidad, al terminar su carrera, luego de entregar el borrador de su tesis, la condenó a pasar un par de semanas en cama, muy enferma, casi sin voz, digamos que "quemada", de tantas noches acumuladas sin dormir, sin alimentarse bien, sin descansar lo suficiente ni darse el tiempo para desconectar y salir de “su caja". ¿Por qué? porque "tenía una tarea que cumplir y debía cumplirla contra viento y marea". Y como difícilmente se convencía de lo bien que la había hecho, se tornaba más larga y exigente de lo que era. En efecto, Paloma obtuvo de nuevo un excelente resultado académico, pero ¡a qué costo! Al de su salud y a algo igual de doloroso: creció creyendo que sus logros y esfuerzos no eran suficientemente buenos.


Y ahí estaba Paloma, en la figura descrita más arriba. Ante una genial oportunidad que la vida le presentaba como premio a su talento, ella se encontraba totalmente bloqueada. En el fondo de sí misma, no creía en su capacidad.




Pero espera, Paloma, regresemos unos párrafos: "para lograr manifestar tu poder interior, es necesario que afiances esa sensación dentro de ti y esto es posible solamente cuando decides soltar algunos hábitos mentales y dinámicas de acción que parten de la desconfianza".


A Paloma le llevó tiempo aprender que más que otros la valoren, ella necesitaba valorarse más a sí misma.


¿Te identificaste con Paloma? Si tu respuesta fue sí, "un poco", o "a veces", te invito a desapegarte de esa ansiedad o sensación de incapacidad de disfrutar de lo que has logrado, haciendo el siguiente ejercicio que Patricia López Caballero nos propone:


Ante la afirmación "recibo con alegría, gratitud y respeto los regalos de abundancia de la vida. Sé que los merezco, los multiplico y los comparto"…


  1. ¿Qué emociones vienen a ti?

  2. ¿Sientes que esa afirmación es una verdad en tu vida?

  3. ¿Agradeces diariamente lo que tienes y lo que eres?

  4. ¿Sientes alegría cuando reconoces cada conquista diaria y recibes los regalos cotidianos?

  5. ¿Valoras lo que recibes?

  6. ¿Te sientes merecedor de lo que recibes?





Recuerda, tu poder interior reside en tu autoconfianza. Son algunos de nuestros paradigmas, estados emocionales y apegos a memorias de dolor que nos desconectan de ella. Por tanto, llegando a este punto angular, es a partir de aquí donde te invito a activar conscientemente, día a día, esas alas que tienes y que aguardan por volar lejos y cada vez más lejos.






Ana Daniela Chavez Espinosa

Being the change I want to see in the world ✨ Chief Happiness Officer | Mentor | Advisor | Wellbeing | Management | Education | Alliances | Innovation | Social Impact | Digital & Cultural Transformation

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