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El desarrollo de personas en tiempos de crisis

No hay lugar a dudas, la incertidumbre se huele en el aire y la baja en los presupuestos para capacitar y desarrollar a las personas en las empresas, es una clara señal de ello. La pregunta, sin embargo, es ¿cuál es la estrategia adecuada para navegar estos tiempos difíciles, sin perder competitividad ni sacrificar la estrategia a largo plazo?


La respuesta a esta pregunta tendrá un impacto en las compañías a corto y largo plazo y será, sobre todo, decisiva en el punto de retorno, después de la crisis. Por el momento la mayoría piensa en incertidumbre, en ahorrar, en sobrevivir. Pero no hay que perder de vista ni el horizonte ni las estrategias que nos llevarán hacia donde queremos.





Durante la crisis, habrá algunas compañías que decidirán (si es que no lo han decidido ya), pisar el freno hasta el fondo, recortar inversiones de todo tipo, entre ellas el recorte en el desarrollo de personas. Este tipo de empresas, para la sorpresa de algunos, son las que menos probabilidad tendrán de ser más exitosas en el largo plazo, sobre todo después de la crisis. De hecho, las empresas que se concentren en ahorrar exclusivamente por medio de recortes de personal serán las que menor probabilidad tendrán de obtener el liderazgo después de la crisis. Simplemente carecerán de capacidades y talento y no podrán aprovechar las oportunidades en el momento adecuado. Los alemanes tienen una palabra para esto “kaputtsparen” que en español se puede traducir como “arruinarte por medio del ahorro”.


En el otro extremo de la balanza, algunos valientes optarán por seguir invirtiendo al mismo ritmo o a un ritmo aún mayor. Desgraciadamente, y esto lo validan diferentes estudios, esta tampoco es la mejor estrategia.


La mejor estrategia la tendrán quienes intuitiva e inteligentemente busquen un balance, entre ahorrar y seguir invirtiendo, entre optimizar y desarrollar, entre buscar un mejor rendimiento y desarrollar el potencial necesario para el futuro.


Esto, sin embargo, requerirá de un cambio de modelo mental y con ello pasar de la simple medición del rendimiento al desarrollo del potencial de la empresa. Es una diferencia sutil que se lee rápido, pero las implicaciones son enormes.


¿Cuáles son las inversiones en mi gente que generarán el mayor potencial para mí empresa a largo plazo? ¿Cómo puedo alinear los esfuerzos para que todos trabajen hacia los mismo objetivos? ¿Cómo puedo mantener motivada a mi gente durante estos tiempos difíciles? ¿Cómo desarrollo la mejor versión de las personas para que saquen todo su potencial, sobre todo ahora? ¿En dónde puedo ahorrar sin que tenga implicaciones negativas en un largo plazo?





El desarrollo de personas, en general, se debe manejar estratégicamente y cuando sea posible, se debe medir un retorno de inversión. Las compañías que han sido identificadas como líderes en el área de desarrollo de talento a nivel mundial, son casualmente también las mismas compañías que generan un mayor retorno para los accionistas a largo plazo.


Y aunque por lo general medir el efecto de capacitaciones, coaching ejecutivo y demás es un gran reto, ese debe ser también el enfoque, puesto que sólo midiendo nos mantendremos alineados hacia el impacto que debe y puede tener el recurso más valioso en las empresas, el talento humano.


Por cierto, aunque difícil de medir, ya son muchas las evidencias que comprueban el retorno de la inversión en capacitaciones y coaching. En el área de capacitaciones hay muchos números, pero la conclusión es clave, la capacitación incrementa la productividad. Aún más claro, en el coaching ejecutivo, existen estadísticas más claras desde hace algunos años. Se ha comprobado en estudios de las empresas del Fortune 100, que el coaching ejecutivo da como resultado un retorno de la inversión de más del 500%, además de mejoras claras en las relaciones y en trabajo en equipo, en la satisfacción laboral y una mejora de la calidad. ¿Cómo se consigue tal retorno de inversión? Reduciendo tiempo en reuniones, incrementando ventas, desarrollando ejecutivos en lugar de contratar, generando proyectos de valor con gente motivada, etc.


El punto es que, seguir desarrollando a la gente en tiempos de crisis, no es sólo inteligente en el largo plazo, sino inclusive un buen negocio en el corto. Habrá quienes no tengan más opción que frenar y frenar duro, pero para quien tenga la opción, el enfoque debe ser optimizar para navegar bien estos años de crisis, pero también desarrollar el potencial de la empresa para el futuro.


En todo caso, quien no tenga la opción de seguir desarrollando con programas externos, como mínimo debe intentar reducir la incertidumbre a cero, siendo abierto y honesto con el personal y organizar programas internos. Existen muchas opciones con costos mínimos. Lo único que no es una opción es no seguir progresando.


El verdadero liderazgo se demuestra en los tiempos difíciles.

¿Cuál va a ser su estrategia?



Gabriel Figueroa


Director de adbanz – People & Performance |

Alumni Accenture Alemania |

YPO Speaker | Consultor y Coach Ejecutivo en >15x países & 4x continentes |

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